EL CHAMPÚ. CONCEPTOS BÁSICOS

El champú es un producto utilizado para limpiar la suciedad del cabello, la grasa formada por las glándulas sebáceas, la descamación cutánea del cuero cabelludo y en general partículas contaminantes ambientales que se van acumulando progresivamente en el pelo. Según los principios activos que se le añadan, el champú puede tener diferentes funciones pero básicamente es una sustancia para lavar el cabello.


El sebo, producido por la glándula sebácea asociada al folículo piloso, es necesario ya que protege de daños externos la estructura proteínica del cabello, pero tiene un coste asociado y es que atrapa suciedad, descamación y productos cosméticos como perfumes, gomina, geles…

El cabello sano tiene una superficie hidrofóbica a la que se adhieren los lípidos pero que repele el agua. La grasa no es arrastrada por el agua por lo que no se puede lavar el cabello sólo con agua. El champú contiene sustancia denominadas tensoactivos o surfactantes que reducen la tensión de superficie y favorecen la separación del sebo del cabello. La materia grasa (apolar) se emulsiona con el champú y el agua, y es arrastrada con el aclarado.

Tanto el jabón como el champú contienen surfactantes pero el jabón se mezcla con la grasa con demasiada afinidad de manera que si se usa para lavar el cabello elimina demasiado sebo. El champú usa surfactantes más equilibrados para no eliminar demasiado sebo.

El ph del champú debe ser ligeramente ácido ya que de lo contrario se debilitaría el cabello rompiendo los enlaces de disulfuro de la queratina del cabello. Existen modas y tendencias que aconsejan la utilización de jabones tradicionales artesanos (“jabón lagarto”) para el lavado de la piel y del cabello. Estas sustancias, salvo modificaciones posteriores, son sustancias alcalinas con Ph superior a 7 (en ocasiones oscilan alrecedor del ph 10) por lo que no deberían utilizarse.

El champú está constituido básicamente por agentes tensoactivos de varios tipos (aniónicos, sales…) y pueden llevar otras sustancias como alcohol, conservantes, estabilizantes… Existen algunos que pueden llevar surfactantes naturales no químicos como el vinagre o el limón con la mismas propiedades.  La familia de los sulfatos son uno de los surfactantes más agresivos pero más eficaces. Su concentración suele estar reducida en los champú de uso diario y debe ser inexistente en los champú infantiles para evitar la irritación cutánea y ocular. Estos sulfatos son los responsables de la espuma que hace el champú por lo tanto cuanto más espuma haga un champú y más intenso sea su olor mayor concentración de productos químicos tendrá en su composición y por tanto será más agresivo. Lo ideal es utilizar un champú sin color, olor y que haga mínima espuma como los productos “syndet” (sin detergente).

En ocasiones al champú también se le añade acondicionador. La mayoría de los agentes acondicionadores son siliconas que sellan la cutícula del tallo piloso impidiendo la deshidratación pero aportándole peso y residuos al pelo. Es por ello importante seleccionar productos que contengan siliconas hidrosolubles que puedan retirarse fácilmente con el aclarado y no necesiten surfactantes específicos para su eliminación.

El champú también es el vehículo ideal para aplicar determinados tratamientos y existen productos a los que se le añaden fungicidas para la dermatitis seborreica, antibióticos para la foliculitis, corticoides para la psoriasis… siendo una vía de administración habitual en patologías del cuero cabelludo.

Las vitaminas, aminoácidos, provitaminas y demás sustancias que se añadan al champú no tienen ninguna utilidad y su finalidad no es más que manipulación publicitaria para direccionar las ventas de un producto. Los aminoácidos y proteínas son moléculas demasiado grandes para ingresar a las células desde fuera del torrente sanguíneo. Estas sustancias únicamente pueden acceder al cabello a través de la ingesta de las mismas y el aporte vascular del bulbo capilar.

Con respecto a las vitaminas, el caso es el mismo y el beneficio se obtiene a partir de su ingesta. Sin embargo las propiedades físicas de ciertas vitaminas (vitamina E o pantenol) podrían tener un efecto cosmético sobre el tallo piloso pero sin ningún tipo de bioactividad.

Los champú para animales están especialmente formulado para ellos y no debería utilizarse en humanos ya que podrían contener insecticidas y otros componentes para el mantenimiento y tratamiento de parásitos que puedan ser perjudiciales para el hombre. Igualmente no deberían utilizarse champú de uso humano en los animales especialmente aquellos que contengan zinc ya que pueden ser tóxicos sin son ingeridos por los animales.

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