SOBREVIVIR AL POSTPARTO

Como madre reciente de un niño precioso de casi 6 meses y ante la consulta frecuente de esta situación, ya que agobia mucho a las madres, he decidido escribir este post para despejar algunas dudas.

Por si no fueran pocos los acontecimientos que se suceden en la vida de una mujer después de dar a luz, se suma la habitual preocupación por la caída del cabello. Tiene lugar habitualmente a partir del tercer cuarto mes, cuando ya empieza a estar todo medianamente bajo control surge un nuevo problema. Sin embargo debe vivirse como una renovación capilar que dará lugar a un nuevo cabello, más fuerte, sano y con vida y no debe causar más problemas, aunque en cierta medida dependerá del cabello previo a la caída y si éste asocia alguna patología grave previamente. 
Durante el embarazo, todo el cuerpo se ve revolucionado por la acción de las hormonas, y el pelo no es una excepción. 
Esas hormonas son las responsables de que el pelo se caiga menos durante el embarazo, luzca brillante y bonito. La secreción de estrógenos mantiene casi todos los cabellos en fase de crecimiento o de anágeno y por tanto el cabello prácticamente no cae durante las 40 semanas. 
Una vez que la mujer da a luz se observa una caída masiva de todo ese pelo que no se ha perdido durante el embarazo. Si lo normal es que se caigan de 50 a 100 cabellos al día, en esta fase se cae mucho más. Tras el parto, las hormonas se reequilibran y el cabello que había estado detenido en la fase de crecimiento durante el embarazo empieza a caerse de forma bastante repentina y brusca. 
No es cierto, por tanto, que la lactancia materna sea la responsable de la caída de pelo después del parto, es uno de los falsos mitos que la rodean, al revés, en ocasiones, la lactancia materna es responsable de que la situación hormonal no cambie tan bruscamente y la caída del cabello puede no ser tan agresiva ni tan dramática. En general podemos decir que la caída de pelo en el postparto no es para preocuparse. Es un proceso fisiológico normal y natural. No existe nada para prevenir o evitar este duro trance pero sí podemos dar 3 recomendaciones que pueden ayudar a que el proceso no sea tan intenso ni agresivo ni se perpetúe en el tiempo. 

1.- Vigilar estrechamente la alimentación: aumentar el consumo de frutas y verduras, lácteos y cereales. Merece especial atención los alimentos ricos en vitamina B (avena, soja, levadura de cerveza, pollo, pescado, aguacates), ácidos grasos Omega 3 presentes en los pescados azules, nueces y en algunos vegetales, así como en minerales como el calcio, hierro, yodo y zinc (carne, cordero, germen de trigo, calabaza, maní, ostras, garbanzos, espinacas, etc). 

2.- Realizar una analítica para descartar déficit asociados tan frecuentes como el déficit de hierro o vitamina D 

3.- Tomar complementos nutricionales para fortalecer el pelo y aportarle densidad y volumen en esta etapa y muchos de ellos son compatibles con la lactancia materna. 

De todas formas si se aprecia una caída muy intensa o que ocasiona verdaderas zonas de falta de cabello o que se prolonga durante muchos meses convendría consultar con un especialista. Contamos con diferentes armas para intentar paliar el problema, desde lociones como el minoxidil, los antiandrógenos orales en caso de asociar alopecia androgenética y hasta los más novedosos tratamientos como el plasma enriquecido en plaquetas. 


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